
París se puede ver en un día. Foto: MarkGGN
París, todo el que ha intentado conquistarla lo ha conseguido. ¿Por qué no lo vas a hacer tú por poco dinero que tengas? Con un poco de ilusión y algo de prisa se puede ver las grandes ciudades europeas a precios bastante bajos.
Generalmente, los precios de las vacaciones se disparan a la hora de las comidas y cuando toca pagar el alojamiento. Pero imagínate viajar sin tener que facturar, sin tener que comprar comida y sin tener que costearse un hotel o un apartamento. Se puede hacer y no es complicado.
Vuelos low-cost
Lo primero es informarse de las ofertas de las diferentes compañías low-cost y los destinos que nos ofertan. Mirado con tiempo, se pueden conseguir grandes gangas. De hecho, con un poco de suerte y previsión, el vuelo puede salirte por alrededor de 30 euros. En el mejor de los casos puedes llegar a obtener un vuelo por 0 euros y sólo tendrás que pagar las tasas. Ryan Air suele ofertar vuelos de este tipo.
Generalmente, estos vuelos tan baratos suelen salir a horas intempestivas, lo cual no es sino una ventaja. Salir de Madrid o Barcelona a las 5 y estar viendo Roma o Berlín a las 8 de la mañana es ideal para lo que buscamos. Para el vuelo de vuelta, nos podemos embarcar en uno que salga alrededor de la misma hora del día siguiente. Será un día largo, pero merecerá la pena.
Ir con lo puesto
Lo mejor para este tipo de viajes es llevar una mochila pequeña. Hay que tener en cuenta que la llevaremos todo el día a cuestas. Además, al no tener que facturarla nos ahorraremos bastante, ya que es ahí donde las compañías low-cost se cobran la venganza por sus precios irrisorios. Por lo tanto, asegúrate de que las medidas de la mochila no exceden las exigidas por la compañía para que valga como equipaje de mano.
De nuevo, ten en cuenta que sólo vas a estar fuera un día y que la mochila la vas a tener que llevar a cuestas durante toda la jornada. Debes llevarte, solamente, lo imprescindible. Dos o tres bocadillos para conservar fuerzas durante todo el día, una botella de agua y, quizá , una sudadera o una chaqueta por si acaso. Todo lo demás es prescindible, además de ser un peso muerto que irás cargando a tu espalda alrededor de 24 horas.
Moverte en la ciudad
Esto ya depende del destino que hayas escogido. Aunque la mayoría de las ciudades suelen tener sus monumentos y lugares más visitados en zonas cercanas unas de otras. Además, la mejor forma de conocer una ciudad es caminándola. En un momento dado, también se puede recurrir al transporte público, que en muchas ciudades europeas ofrece abonos de un día que nos vendrán de perlas. Y si no, como último recurso, los metros de las ciudades del centro y norte de europa no suelen tener tornos y están poco vigilados.
En definitiva, con poco dinero, poco descanso y muchas ganas, este verano (o invierno) puedes conocer la ciudad europea que prefieras. Sólo tienes que acostarte pronto la noche anterior.
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