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Creando un poco de ambiente, puedes tener un spa en tu cuarto de baño

Creando un poco de ambiente, puedes tener un spa en tu cuarto de baño

A la hora de cuidar nuestro cuerpo, los salones de belleza y spas se convierten en una opción interesante, pero de elevado precio. Lo mejor de todo es que podemos ahorrarnos mucho dinero haciéndonos en casa nuestras propias mascarillas, e incluso convirtiendo nuestro baño en un spa.

Nuestro cuerpo y nuestra piel necesitan ciertos cuidados para tener un aspecto saludable. Y como de lo que se trata es de ahorrar, y los productos de belleza son caros, voy a proponeros unas ideas caseras, y no menos efectivas, para conseguirlo.

Tu baño, el spa más relajante

Imagina que quieres relajarte, pero en la calle hace un día de perros y no te apetece salir. No es necesario. Tu propio cuarto de baño puede convertirse en spa. Y es muy fácil: sólo necesitas unas velitas, unas esencias (preferiblemente naturales, por ejemplo, limón hervido), música relajante (los sonidos de agua son muy efectivos), y alguna que otra planta.

Y para terminar de conseguir el ambiente, nada como abrir ventanas o persianas para que entre la luz natural. Si eso no es posible, intenta conseguir una luz no demasiado intensa, que más que relajar estresa.

Y según lo que quieras, tendrás que llenar tu bañera con agua fría o caliente. Si lo que quieres es relajarte, el agua tibia con espuma es lo mejor. Y para despejarte, mejor agua fresca, que además activa la circulación.

Cuida tu piel: mascarillas caseras

Cada piel es de un tipo, pero hay algunos productos que se pueden aplicar a la mayoría, ya que se trata de productos neutros para la piel. Uno de ellos es el yogur natural. Es la base de una mascarilla que además va acompañada de una cucharada de miel (previamente calentada) y unas gotas de limón. Se aplica por toda la cara, evitando la zona de las pestañas, y se seca con una toalla. Se deja actuar durante 45 minutos, y se lava la cara con agua bien fría. Para que sea efectiva hay que aplicarla al menos durante tres días seguidos, y deja la piel de la cara muy suave.

Y si lo que quieres es hidratar y tonificar la piel de tu rostro, la mascarilla hecha con tres hojas de lechuga, una taza de nata, una cucharada de miel y dos cucharadas de avena en polvo es la mejor. Con las hojas de lechuga limpias, se licuan todos los ingredientes y se aplica la mezcla en la cara. La mezcla se retira a los 20 minutos con agua fría.

Como veis, comprar las cosas necesarias para crearte tus propias mascarillas y tu propio spa es mucho más económico que comprarlas ya hechas. Y con la tranquilidad de saber exactamente qué es todo lo que lleva.

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