En un primer momento parece un truco de magia pero no lo es. Es tan real como los madrugones que nos levantan todas las mañanas, el café triste que miramos como bobos los martes y el teclado del ordenador que a veces parece que es prolongación de nuestro propio cuerpo. Es tan sencilla que a alguno o alguna seguro que le entra la risa sólo de oírla. El secreto es: [ ... ]




