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Los mejores consejos para ahorrar

La fórmula para ahorrar

por Laura Aguirre Julio - 22 - 2009
El secreto siempre está en minimizar nuestros gastos

El secreto siempre está en minimizar nuestros gastos

En un primer momento parece un truco de magia pero no lo es. Es tan real como los madrugones que nos levantan todas las mañanas, el café triste que miramos como bobos los martes y el teclado del ordenador que a veces parece que es prolongación de nuestro propio cuerpo.

Es tan sencilla que a alguno o alguna seguro que le entra la risa sólo de oírla. El secreto es:

(+ Ingresos) x (- Gastos)= Ahorro

Como todo problema de matemáticas, al leerlo parece fácil, entendemos cada palabra pero a la hora de resolverlo y dar un resultado todo se vuelve increíblemente complicado y nos damos cuenta de nuestra limitación con vergüenza. Sólo desglosando cada parte del problema y con mucho esfuerzo, se puede llegar a la solución. Bien, pues a la fórmula para ahorrar le ocurre lo mismo. Tenemos que desglosar cada paso y realizar mucho esfuerzo.

En busca de los ingresos

Es el primer punto. Ver cuánto dinerito entra en nuestra cuenta. ¿Podemos incrementarlo con trabajo extra que no desfallezca nuestras fuerzas?. Si es así podemos buscarnos otro trabajo para compatibilizar con el que ya tenemos o si esto no fuera posible buscar otro trabajo donde nos paguen más.

Si tenemos que resignarnos a ahorrar con nuestro mísero sueldo, en ese caso tenemos que tener en cuenta que nuestros gastos siempre tienen que ser inferiores a los ingresos. Esto tiene que ser para el ahorrador la única ley fundamental. Para ello, el segundo paso es reducir los gastos.

‘The simple life’

No suena nada apetitoso la verdad, sobre todo si ya nos hemos acostumbrado a un tipo de vida: cenar fuera, comprar ropita con frecuencia, salir y bebernos la noche, coger el coche para todo, ir a la peluquería cada mes, regalarnos los vicios, hacer regalos para quedar bien, escaparse los fines de semana, en fin, toda una serie de hábitos que poco a poco van minando nuestra economía.

En primer lugar, bajemos el precio de nuestra hipoteca, seguro o factura de móvil. Siempre se pueden negociar los descuentos, sobre todo con el cuento de que “nos cambiamos de compañía”. Si nuestra compañía habitual no reacciona (a veces pasa), al cambiarnos seguro que la nueva nos regala un pack de bienvenida con jugosos descuentos durante unos cuantos meses.

Es importante también bajar nuestras facturas. Apagar las luces cuando no sean necesarias, vigilar el aire acondicionado y no tenerlo puesto todo el día y, en cuanto a los móviles, llamar sólo en caso necesario. Para contarnos nuestra vida siempre podemos echar mano del teléfono fijo que normalmente lleva tarifa plana o hablar a través de Internet vía messenger, facebook o por chat. Incluso podemos instalar el Skype en nuestro ordenador que nos permite no sólo chatear sino realizar llamadas gratuitas a cualquier lugar siempre y cuando la persona receptora también esté conectada por Skype.

Aprendamos algo bueno que nos dejaron los ‘hippies’ (pero los de verdad de los años 60 y no los “pi-hippies” modernos que les gusta gastar de lo lindo) y es desvinculándonos del consumo regular. Podemos vivir con muy poco, más de lo que creemos. La ropa siempre la podemos reciclar o combinar, de forma que siempre llevemos algo distinto o aparentemente nuevo, es cuestión de echarle creatividad y jugar con los básicos de siempre (vaqueros, camisetas blancas, rebecas, chaquetas). Intentemos salir a cenar a restaurantes lo menos posible y probemos a montarnos nuestra propia cena o fiesta en casa. Una de las ventajas es que evitamos los conglomerados de los “pesados” de turno y además tener que pagar para escuchar una música que no nos gusta nada.

Finalmente, una idea que puede sernos muy útil es realizar un calendario donde anotemos nuestros ingresos y restemos los gastos que se van produciendo. Así, de un sólo vistazo podemos observar los gastos que llevamos cada mes y comprobar si podemos afrontar las compras que tenemos planificadas. Por supuesto, esta tarea requiere de nuestra constancia y esfuerzo para llevarla a cabo y actualizarla cada día.

Con estas pautas pronto podremos ver como nuestros ingresos dejan de desaparecer todos los meses.

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Marcas blancas, fabricadas por grandes marcas

por Ana Isabel Julio - 15 - 2009
Comprando marcas blancas conseguirás llegar mejor a fin de mes

Comprando marcas blancas conseguirás llegar mejor a fin de mes

Son muchos los productos que en teoría son marcas blancas, pero que en realidad están fabricados por grandes marcas.

Si quieres ahorrarte unos céntimos, una buena opción es que te pases a las marcas blancas. A lo mejor no tienen todo el glamour del envase de la marca en sí misma, pero ¿a quién le importa el envase cuando se trata de ahorrar? Y mientras tenga la misma calidad…

¿De dónde sale la marca blanca?

Si eres receptiva a la marca, si sólo te importa que tal o cual producto lo haya fabricado tal o cual firma, pero has decidido pasarte a las marcas blancas porque tu presupuesto no da para más, estás de enhorabuena. Porque alguien tiene que fabricar esos productos y, en muchos casos, son las propias grandes marcas las que lo hacen.

Para descubrir si es lo que estás buscando sólo tienes que fijarte en los datos del envase. Concretamente en el número del Registro General Sanitario de Alimentos (RGSA). Accediendo a la web de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición puedes ver quién lo ha fabricado. Este número está dentro de un círculo, en el que también aparece el país de fabricación.

En otros productos está incluido abiertamente el nombre del fabricante. Otras marcas, sin embargo, recalcan en su publicidad que no fabrican para otros. Y lo hacen en su guerra contra el ahorro. Pero son las que menos.

Las mejores marcas según el producto

Según el sector en el que nos movemos, hay supermercados que son líderes con sus marcas blancas. Por ejemplo, los mejores productos de higiene personal están en Mercadona, y su marca blanca, Deliplus, es la mejor valorada en sitios web como Ciao.

Producto fabricado por…

Como ya hemos dicho, los productos que pertenecen a una marca blanca han tenido que ser fabricados por alguien. He aquí algunas respuestas: la cerveza de la marca Hipercor procede de la fábrica de Mahou. Los flanes de Eroski y de Día han sido fabricados por Dhul. La leche Aliada, que se vende en El Corte Inglés, la producen Celta y Central Lechera Asturiana (dependiendo del envase lo hace una u otra). La carne envasada del Lidl, igual que las salchichas de Día, las fabrica Campofrío. Las patatas fritas de Mercadona las produce Matutano. Y así podemos seguir.

Definitivamente, con las marcas blancas ahorramos en precio, pero no en calidad. Porque la mayoría proceden de grandes marcas. Aunque en su envase ponga “Día”, “Carrefour” o “Deliplus”.

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El ahorro de pagar con efectivo

por Laura Aguirre Julio - 14 - 2009
Para ahorrar hay que ser conscientes de nuestras posibilidades

Para ahorrar hay que ser conscientes de nuestras posibilidades

Cuantas veces nos ha sacado de un apuro la tarjeta de crédito, pero cuantas veces también hemos visto el recibo de nuestra tarjeta al mes siguiente y casi hemos sufrido de un infarto.

El uso de las tarjetas de crédito puede promover muchas veces no solo que gastemos más de la cuenta sino que evitemos disfrutar de nuestro dinero una vez cobrado el sueldo. De igual forma ocurre con los pagos a plazos, no sólo cuanto más pequeños y largos sean los plazos más intereses van a descontar al consumidor y más tarde va a ver saldada su deuda.

En estos momentos nos encontramos en la sociedad del “pago a plazos”. Nadie ahorra como antaño para adquirir un bien. Ahora prima la inmediatez, todos podemos tenerlo todo y a un módico precio. Esto sin darnos cuenta favorece también la compra compulsiva puesto que hay una amplia cantidad de bienes a nuestro alcance.

Pero no sólo favorece este tipo de comportamientos, sino que también hace que sea más fácil la elección de productos casi de lujo, a los cuales el consumidor medio no tiene alcance. Todos podemos tenerlo todo porque podemos hipotecarnos y pagarlo a plazos.

De esta forma, en vez de comprar un bien medio, útil y de calidad por qué no adquirir el mejor. Un producto que podamos enseñar, que nos haga sentir importantes y que despierte la admiración o envidia de las personas de nuestro alrededor. Sí, en la sociedad actual nadie quiere ser menos que nadie, aunque para ello tengan que endeudarse.

La importancia de organizar nuestro presupuesto

En primer lugar, para ahorrar nuestro presupuesto, es fundamental desterrar las tarjetas de crédito. Si estamos pagando alguna letra, dejemos la tarjeta siempre en casa para evitar tentaciones. Llevemos efectivo siempre a mano. Si no se puede comprar hay que aceptar que está fuera de nuestro alcance. Para gestionar nuestro efectivo podemos dejar la mitad en nuestra cuenta o una cuenta especial de ahorro y la otra mitad guardarla en un sobrecito. Cada semana podemos ponernos un tope. De esta forma si metemos en el sobrecito 500 euros y hacemos una división del dinero disponible por las semanas que tenemos por delante antes de cobrar, sabremos que cada semana podemos gastarnos unos 125 euros.

Es decisión propia si los reservamos para salir, para comprar o para la gasolina del coche. Si nos sobra algo del presupuesto semanal siempre podremos ingresarlo en la cuenta aumentando nuestros ingresos destinados a ahorrar. El dinero ahorrado podemos destinarlo a aquellos bienes: ordenador, televisión, etc que son necesarios y que siempre es mejor pagarlos con efectivo.

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Ahorra en Rebajas

por Paula Cid Julio - 10 - 2009
¿Qué mejor manera de ahorrar que en las rebajas?

¿Qué mejor manera de ahorrar que en las rebajas?

Si definimos vulgarmente el término ‘Rebajas’, podemos decir que se trata de ese fenómeno que, en nuestro país, acontece dos veces al año y que vuelve loca a la mayor parte de la población española, incitándolos al consumo compulsivo.

Las épocas fatídicas para el bolsillo, según el calendario oficial del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio de España, son febrero y de finales de junio a septiembre. En ellas, todo el mundo quiere consumir, sí o sí.

La gente es capaz de revolver toda la ropa, tirarla por los suelos, o, incluso, pelear por algunos productos para finalmente acabar comprándolos, aunque no lo necesiten o no lo vayan a utilizar, sólo por el simple hecho de que está barato.

Todos a las rebajas

Pero si conseguimos superar ese impulso consumista, que por norma general cada uno de nosotros llevamos dentro, las rebajas pueden llegar a ser una manera muy buena de ahorrar mucho dinero.

Para empezar a realizar un consumo inteligente, lo primero obviamente es acudir a las rebajas solamente para comprar productos que de verdad se necesitan. Además, hay que consumir adaptando el producto a nuestras necesidades, por ejemplo, no sólo porque el ordenador más caro tenga una oferta inigualable debemos comprarlo, si en realidad no vamos a utilizar todo lo que nos ofrece.

Esto se aplica a todo tipo de productos, ya sean los más sencillos y baratos o los más sofisticados y caros, por ejemplo ropa, artículos para el hogar, un aparato electrónico, un coche, una moto…

Para ayudarnos en esta difícil tarea de consumir de forma inteligente, el Ministerio antes mencionado, realiza una guía de consejos, donde se nos dicen cosas como: estar atentos a que una rebaja de precios no suponga un descenso de la calidad del producto, antes de ir de tiendas realizar un presupuesto y una lista de artículos necesarios, comparar varios que se necesiten antes de comprarlos o conservar el tícket de compra, entre otras cosas. Si necesitáis más información, podéis acudir a la página web de dicho Ministerio.

En crisis las rebajas aumentan

Precisamente en época de crisis, en la que tenemos mucho menos dinero para darnos un capricho, las tiendas deciden que las rebajas en sus productos van a ser mucho mejores. Deben de mejorar la oferta para que la gente no deje de consumir, ya que eso sería fatal para la economía de nuestro país

Es por esto último, que ya se pueden ver en multitud de tiendas carteles con descuentos de 50, 60 y hasta el 70% de descuento en la mayor parte de sus artículos. Este hecho no debe de nublarnos la vista, sabemos que cuesta ‘no picar’, pero si consigues resistir a la tentación de comprar en vano, tu bolsillo te lo agradecerá en el futuro.

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