Si algo define nuestra sociedad es que compramos, compramos y compramos. Da igual que estemos en época de crisis o de apogeo económico, tenemos o queremos un determinado estilo de vida y no estamos dispuestos a abandonarlo. Tenemos ropa, electrodomésticos, coches, ordenadores y un sin fin de productos que, tarde o temprano, se ensucian, se estropean, se rompen o simplemente quedan desactualizados y que habrá que reponer o mejorar. Pero no debemos caer en el error de ir siempre a lo más barato, de huir de las marcas conocidas o de comprar impulsivamente cualquier cosa con tal de satisfacer una necesidad, muchas veces aparente.
Podemos prescindir de una gran cantidad de productos que normalmente compraríamos pero que en realidad no necesitamos. Hay otros que, tarde o temprano, deberemos reparar o comprar para mantener un determinado estilo de vida. Desde cacharros de cocina hasta un ordenador, productos “útiles”, como una lavadora, hasta productos más ociosos, como un lector de DVD, todos serán más o menos prescindibles dependiendo de nuestras prioridades. En cualquier caso, debemos ser siempre conscientes de nuestras necesidades reales y no dejarnos convencer por la publicidad que nos bombardea todos los días.
Lo más barato a veces sale caro
Ante estas necesidades adquisitivas, en una época en que nos vemos obligados a ahorrar como sea, la tendencia o el impulso natural es ir siempre hacia los productos más baratos. Sin embargo, en muchos casos, es precisamente esta estrategia la que a la larga nos lleva a consumir y gastar más. Esto es muy apreciable en aparatos que requieren cierto nivel de precisión, como por ejemplo un lector de DVD. Podemos comprar el más barato del mercado, pero posiblemente nos cause problemas con los discos que creemos, o directamente no pueda leer formatos de imágenes, música e incluso algunos de vídeo. Lo más probable es que no tardemos en comprar otro aparato que satisfaga mejor nuestras necesidades, cuando podíamos haberlo hecho desde el principio.
Esto no quiere decir que las marcas más conocidas o más caras ofrezcan siempre los mejores productos o los más adecuados para cubrir nuestras necesidades. Pero sí es cierto que, en general, estas marcas ofrecen una mayor garantía en cuanto a la calidad y usabilidad del producto, sobre todo cuando se trata de aparatos electrónicos como un ordenador, una minicadena, una cámara o una simple impresora.
Antes de comprar, informarse
Antes de comprar cualquier producto debemos informarnos bien sobre el mismo: conocer las marcas, qué ofrecen, lo que las diferencia, los precios de cada una, las garantías de sus productos, etc. Obviamente, la información proporcionada por la propia empresa estará siempre manipulada o condicionada para “vender” el producto. Por lo tanto, debemos intentar contrastar la información con otros usuarios, para conocer las ventajas y problemas de cada una. Hoy, gracias a Internet, esto es algo relativamente sencillo de hacer a través de foros, chats e email.
Popularity: 2% [?]






