Sí, aparte de lo valioso del dinero está nuestro tiempo. El tiempo es escaso y ya no lo podemos volver a recuperar. Además, teniendo en cuenta que juntando las horas de sueño pasamos cerca de 25 años durmiendo y otras tantas trabajando, ese tiempo disponible se reduce.
Por ello, vamos a exponer una serie de pautas para ahorrar tiempo y poder dedicar el sobrante a lo que más nos guste.
Preveer las cosas que vamos a utilizar al día siguiente es fundamental
En primer lugar es importante hacernos fans de la ducha en lugar del baño. Ya no sólo por el ahorro de agua sino por la posibilidad de realizar nuestro aseo rápidamente. Sobre si hacerlo al levantarnos o antes de dormir, en este punto puede haber opiniones dispares. Es cierto que si lo hacemos antes de dormir, no sólo nos relajaremos sino que a la mañana siguiente nuestra piel y pelo lucirán mejor ya que por la noche el cuerpo descansa y se producen toda una serie de procesos de renovación celular.
Si ya queremos aprovechar este momento para ahorrar aún más tiempo podemos realizar, el cepillado de dientes, el afeitado o la depilación con crema o cuchilla mientras nos duchamos.
A la hora de vestirnos, es fundamental dejar preparada la noche antes, la ropa que nos vamos a poner incluyendo zapatos y complementos (joyas, pulseras o colgantes). También, aquellos utensilios que vamos a necesitar por la mañana (vasos, cafetera, cepillo, peine, etc). Esto nos evitará busquedas desesperadas de última hora del tipo: “¿Dónde lo había dejado si estaba por aquí..?” y evitar una considerable pérdida de tiempo con su consiguiente insatisfacción. Una por no haber encontrado nuestro objeto de deseo y otra por llegar tarde a nuestro destino.
La tranquilidad de dejarlo todo hecho con antelación
El punto anterior es aplicable para las comidas, tanto los sandwich que nos vamos a llevar al trabajo como el desayuno (la cafetera o las infusiones que vamos a calentar a la mañana siguiente) es mejor llevarlos a cabo el día antes.
Cualquier tarea aplazada a la mañana siguiente, cuando nos levantamos con sueño, coordinamos menos y estamos más bajos de ánimo ante la jornada que se nos presenta, únicamente nos quitará un valioso tiempo.
Para tener nuestra cama hecha todos los días sin sufrir en el intento gastando una cantidad importante de tiempo y moral, lo mejor es disponer de fundas nórdicas que son muy fáciles de colocar. Sólo hay que estirar la funda del nórdico y sujetarla a los bordes, a diferencia de los incómodos juegos de cama con sábanas, mantas y edredón, en los que hay que gastar un valioso tiempo para dejarlos hechos y perfectamente estirados.
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