Las mejores formas de ahorrar son las que permiten gastar menos desde el principio. Por eso, es conveniente tomar decisiones acertadas, como comprar el coche que más nos conviene, y no el que más nos gusta, o el ordenador más adecuado para nuestras necesidades, y no necesariamente el más potente.
En este sentido, encontrar un piso, sea para alquilar o para comprar (mejor lo primero que lo segundo), es una de las decisiones más importantes que podemos tomar y una de las que más decisivamente pueden influir en nuestro modo de vida y nuestros gastos. Obviamente, no es fácil encontrar el mejor piso, o el que más nos guste, ni siquiera el que más nos convenga. Pero tampoco hay que precipitarse y lanzarse a por la primera oferta que nos llegue. Hay muchos factores a considerar.
Encontrar piso: cosas a tener en cuenta
Hay ciertas cosas básicas que es conviente tener claras antes de empezar la búsqueda. Considerando que el alquiler es una opción mucho más segura a la hora de ahorrar en tiempos de crisis, nos referiremos solamente a esta posibilidad, por ahora. De todas maneras, prácticamente todas las premisas a seguir para alquilar una vivienda pueden valer para comprar otra.
Una de las primeras cosas que hay que hacer antes de buscar es informarse acerca de los precios en torno a los cuales se mueven los alquileres, considerando además zonas, número de habitaciones, número de metros cuadrados, etc. Una vez hecho esto, debemos decidir qué tipo de piso queremos, hacer un repaso de nuestras nóminas y nuestros gastos, hacer un sencillo cálculo y establecer dos precios máximos: uno ideal y el otro hasta donde podemos llegar realmente. Siempre es conveniente tener cierta flexibilidad a la hora de decidir previamente, ya que de esa forma estaremos más abiertos a las posibilidades que nos encontremos.
En segundo lugar, debemos decidir también si queremos vivir solos, en pareja, o con compañeros de piso. Es importante destacar que, aunque vivir sólo es probablemente más cómodo en algunos aspectos, lo cierto es que para ahorrar y gastar menos es siempre conveniente compartir el piso con otra persona o varias. Esto incide no sólo en el coste del alquiler en sí, sino también en otros gastos compartidos que aparecerán en la convivencia.
También da cierta seguridad tener compañeros de piso, ya que podrán servir de red de seguridad en el caso de que tengamos problemas financieros. Por esta misma razón, y para llevar una convivencia agradable (lo cual en última instancia también puede repercutir en los gastos) es importante siempre encontrar compañeros de pisos con los que nos llevemos bien. Es un factor importante a la hora de elegir el piso, por lo que deberemos prestar atención a los demás inquilinos si no les conocemos y nos hacen una entrevista, pero mejor todavía comenzar la búsqueda con otra persona, si no un amigo, por lo menos un compañero de trabajo o un conocido.
Encontrar piso: cómo decidirse
Una vez hecho esto, es conveniente acotar una zona de búsqueda. Para ello debemos tener en cuenta también el lugar de trabajo o de estudio, el tiempo que tardaremos en movernos de un lugar a otro, si hay zonas que nos interesen cerca, supermercados, etc. De esta manera evitaremos también deambular por cualquier lugar lo que puede alargar innecesariamente la búsqueda. Eso si, es importante estar atentos a todas las ofertas y oportunidades, y no cerrarse de entrada a ninguna posibilidad.
Y lo único que queda hacer después es buscar, llamar y visitar todos aquellos pisos que nos interesen. A este respecto, es importante estar cómodos con el lugar (la primera impresión suele ser correcta) e informarse bien de las condiciones. Es también importante valorar al casero, ya que una mala relación puede acarrear molestias y gastos extra considerables.
Encontrar piso: ¿y si no me gusta?
Aún así, a pesar de todo lo que podamos prever, es posible que surjan problemas una vez mudados. Debemos establecer en esos momentos un margen de actuación, aguantar un poco y ver si la situación mejora. Pero si hay problemas con los compañeros, con el casero, si es demasiado difícil llegar al trabajo, o si hay cualquier otro problema que nos impide llevar una vida más o menos normal sin demasiados sufrimientos, tampoco debemos tener miedo de seguir buscando y de cambiar si encontramos algo mejor. Aguantar demasiado, a la larga, sale caro.
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