
Podemos reutilizar muchas de las cosas que tiramos
Vivimos en la sociedad del ‘usar y tirar’ y del consumismo “día sí y día también”. Ya nada se reutiliza, incluso aquellos bienes que tienen unos cuantos años aunque funcionen perfectamente o no posean ningún desperfecto se “tachan” de viejos. Este adjetivo tiene cierta connotación negativa, si es viejo es sinónimo a ser: feo, inservible, inútil, poco glamouroso o ridículo. A veces pasa incluso con las personas tanto en la consideración de los más mayores como el resurgimiento de relaciones más fugaces y superficiales vía red social. Ahora todo hay que renovarlo en cuanto se pueda, lo vemos en eslóganes del tipo “cambia tu viejo móvil”, “Plan Renove”, “estrena moda”, “renovarse o morir”. Todo hay que cambiarlo, comprarse uno nuevo. De hecho incluso ahora hay cosas que parece que duran menos y se rompen más que las que se fabricaban antaño. Renueva, cambia, estrena…Nos bombardean constantemente con estas palabras y sus sinónimos. A pesar también, de que últimamente se están poniendo de moda productos nuevos, con una imágen y una estética que imita a lo antiguo o clásico y que ahora se denomina vintage, que suena muy moderno y sube nuestro ‘caché’ cuando pronunciamos esta palabra mágica con un cóctel de Bailey´s granizado en una mano. Lo peor de todo no es eso, lo peor es que nos lo creemos.
Recicla y estrena modelito cada temporada
Un cambio de mentalidad que además va a beneficiar nuestro bolsillo es aprender a reutilizar las cosas. La ropa da mucho juego. Podemos derrochar mucha creatividad y cortar nuestras prendas viejas para cambiar su estética. Gestos sencillos como cortar unos flecos en las mangas o en el bajo de una camiseta clásica, cortar el cuello para hacerlo más ancho y que deje un hombro al descubierto o cortar las mangas para hacerla de tirantes. Con nuestros pantalones y faldas podemos variar su largo y convertirlos en unos pantalones cortos, piratas o minifalda con un par de cortes de tijera. Incluso los pantalones clásicos podemos acampanarlos cortando el bajo por el lateral. Si no queremos cortar las prendas siempre podemos teñirlas o colocarle tachuelas, cristales o chapas en sitios estratégicos como las solapas, la parte del pecho, o los bordes de la prenda. Incluso podemos customizar nuestros básicos con pintura para tela, purpurina o destiñiéndolos con lejía. Pensemos en un icono o un mensaje divertido y pogámoslo sobre una camiseta de tela básica. La prenda cambiará totalmente.
Reutilizando nuestros utensilios
Nos sorprenderíamos de la cantidad de usos que podemos dar a los objetos aparentemente inservibles. Desde fabricar posavasos con los Cds estropeados, usar las botellas de cristal para transportar agua en nuestro día a día o un refresco casero compuesto por zumos y té.
Si nuestros muebles nos parecen viejos podemos probar a tapizarlos con una funda de otro color para darles un nuevo ‘look’, además este tapizado casero evitará que se manche la tapicería original de nuestros muebles.
Cajas, frascos y otros recipientes se pueden convertir en nuestros aliados para guardar cosas y tenerlo todo bien archivado y ordenado. Con las latas se pueden trenzar ceniceros o cortarlas por la mitad para fabricar lámparas. Si cogemos media lata, la cortamos, le hacemos pequeños orificios y colocamos una vela en su interior conseguiremos una iluminación bohemia y relajante.
Incluso todos estos objetos reciclados gracias al ingenio podemos regalarlos en una ocasión especial y de esta forma ahorrarnos un dinerillo.
Como se puede comprobar hay muchas maneras de darle uso a nuestros objetos y prendas más antiguos ayudando a nuestro bolsillo a no resentirse.
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