
Para ahorrar hay que ser conscientes de nuestras posibilidades
Cuantas veces nos ha sacado de un apuro la tarjeta de crédito, pero cuantas veces también hemos visto el recibo de nuestra tarjeta al mes siguiente y casi hemos sufrido de un infarto.
El uso de las tarjetas de crédito puede promover muchas veces no solo que gastemos más de la cuenta sino que evitemos disfrutar de nuestro dinero una vez cobrado el sueldo. De igual forma ocurre con los pagos a plazos, no sólo cuanto más pequeños y largos sean los plazos más intereses van a descontar al consumidor y más tarde va a ver saldada su deuda.
En estos momentos nos encontramos en la sociedad del “pago a plazos”. Nadie ahorra como antaño para adquirir un bien. Ahora prima la inmediatez, todos podemos tenerlo todo y a un módico precio. Esto sin darnos cuenta favorece también la compra compulsiva puesto que hay una amplia cantidad de bienes a nuestro alcance.
Pero no sólo favorece este tipo de comportamientos, sino que también hace que sea más fácil la elección de productos casi de lujo, a los cuales el consumidor medio no tiene alcance. Todos podemos tenerlo todo porque podemos hipotecarnos y pagarlo a plazos.
De esta forma, en vez de comprar un bien medio, útil y de calidad por qué no adquirir el mejor. Un producto que podamos enseñar, que nos haga sentir importantes y que despierte la admiración o envidia de las personas de nuestro alrededor. Sí, en la sociedad actual nadie quiere ser menos que nadie, aunque para ello tengan que endeudarse.
La importancia de organizar nuestro presupuesto
En primer lugar, para ahorrar nuestro presupuesto, es fundamental desterrar las tarjetas de crédito. Si estamos pagando alguna letra, dejemos la tarjeta siempre en casa para evitar tentaciones. Llevemos efectivo siempre a mano. Si no se puede comprar hay que aceptar que está fuera de nuestro alcance. Para gestionar nuestro efectivo podemos dejar la mitad en nuestra cuenta o una cuenta especial de ahorro y la otra mitad guardarla en un sobrecito. Cada semana podemos ponernos un tope. De esta forma si metemos en el sobrecito 500 euros y hacemos una división del dinero disponible por las semanas que tenemos por delante antes de cobrar, sabremos que cada semana podemos gastarnos unos 125 euros.
Es decisión propia si los reservamos para salir, para comprar o para la gasolina del coche. Si nos sobra algo del presupuesto semanal siempre podremos ingresarlo en la cuenta aumentando nuestros ingresos destinados a ahorrar. El dinero ahorrado podemos destinarlo a aquellos bienes: ordenador, televisión, etc que son necesarios y que siempre es mejor pagarlos con efectivo.
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