El uso de papel probablemente nunca se acabe. Pero lo que está claro es que los modos de lectura, y sobre todos los formatos, van a cambiar. Al igual que se pasó de los LPs a los casetes, de ahí a los CDs y actualmente a los MP3 y otros formatos de grabación y reproducción de audio, se puede predecir que libros, periódicos y revistas pasarán a leerse en un formato digital. De hecho, ya está ocurriendo, gracias a los ordenadores e Internet.
Pero ahora está surgiendo otro formato, el libro electrónico (eBook). A pesar de funcionar como un ordenador, en el que se almacenan y se reproducen textos, se diferencia en dos aspectos importantes. Primero, la pantalla no funciona con electrones o elementos visuales luminosos. De hecho, estos aparatos no incorporan ningún tipo de luz (salvo el que se pueda usar para iluminar la pantalla). En lugar de eso, funcionan con pequeñas partículas magnetizadas que se colocan para mostrar el texto o la imagen correspondiente. Es la llamada tinta electrónica.
En segundo lugar, son mucho más pequeños y ligeros que un ordenador, pero con una pantalla mucho más grande que un móvil o un iPod. En realidad, tienen el tamaño de un libro normal, con botones para pasar de página, de manera que se puede hacer una lectura cómoda y habitual.
Libros electrónicos: ahorro en espacio, papel, tinta y energía
Aunque para los puristas puede parecer un formato incómodo, inútil o de futuro incierto, es más que probable que este tipo de “libros” se asiente en poco tiempo como la forma más habitual de lectura. La razón principal es que supone un ahorro considerable en varios sentidos, principalmente en cuanto a espacio y dinero.
Un aparato de este tipo puede suponer un gasto inicial considerable. Por ejemplo, un Kindle (libro electrónico de Amazon que por ahora sólo se consigue en EEUU), cuesta entre 200 y 300 euros. Parece un lujo innecesario, pero su rentabilidad y capacidad de amortización se hacen plenamente evidentes al considerar que puede acoger en su interior casi 2000 libros y revistas. Estos productos se pueden adquirir por Internet, por un coste considerablemente menor a lo que puede costar su versión en papel (en general, ningún libro supera los 10 euros).
Funciona además a través de una red propia (Whispernet, que se instalará en Europa en el 2010, según dicen), de manera que puedes suscribirte a un periódico o a una revista y recibir de manera actualizada e inmediata el número del día. Incluso puedes enviar documentos propios para pasarlos al aparato, o hacerlo directamente con tu ordenador (si están en el formato adecuado), evitando los gastos de impresión.
Libros electrónicos: aparatos ecológicos
Tener más de 1000 libros en un aparato que tiene apenas dos centímetros de espesor es algo, cuando mínimo, impresionante y cómodo. Imaginemos el peso y el espacio que nos ahorramos en viajes, ni que pensar en el volumen que podemos liberar en la biblioteca de casa. Pero además supone un ahorro y un apoyo ecológico, al no tener que invertir en el papel que tanto cuesta a editoras y que tanto daño hacen a los bosques. Se evitaría básicamente el gasto y consumo de toneladas y toneladas de papel. Igualmente, su gasto energético es mínimo, al no ser necesaria una iluminación interior.
También es cierto que la propia construcción de estos aparatos supone un cierto grado de contaminación, al igual que ordenadores, móviles y coches en teoría “ecológicos”. Sin embargo, los mecanismos y métodos de construcción avanzan y mejoran cada día. En el cómputo final, el uso de este tipo de aparatos seguramente supondrá un ahorro y un apoyo ecológico fundamental.
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