Es común en las grandes empresas que los directivos hagan sus desplazamientos a todo tren. Viajando en primera, yendo a los mejores hoteles, comiendo en los mejores restaurantes. Pero esto es algo que la pequeña y mediana empresa no se puede permitir. En esta época de austeridad económica existe la imperiosa necesidad de ahorrar en todos los aspectos del negocio, y los viajes no tienen por qué ser una excepción.
Ahora, cuando las cosas van mal, es cuando más desplazamientos hay que realizar. Y es que, como se suele decir, para ganar hay que invertir. Los viajes de empresa, en según que sectores, resultan un elemento imprescindible para la prosperidad empresarial de una compañía, y rebajar el número de viajes puede suponer el hundimiento de dichas empresas.
Las empresas como personas
Si a la hora de hacer viajes de placer intentamos reducir costes y optamos por compañías low-cost, ¿por qué no vamos a hacerlo con los viajes de negocio? No hay ninguna necesidad de que los representantes de la empresa viajen en primera clase en una de las grandes compañías. El billete que, en un momento dado, nos puede salir por más de 1.000 euros, con una tarifa de bajo coste en Internet, nos puede salir por 30 euros.
Y eso lo tienen que entender también los clientes, por lo que las reuniones en nuestro destino se pueden adaptar al horario y día que más convenga a nuestros intereses. Es decir, cuando el vuelo sea más barato. Si podemos, también conviene reservar nuestro viaje con anticipación, ya que esto suele reducir el precio del billete.
Los empleados y su estancia
Otra manera de ahorra en nuestros viajes de negocios puede ser el que duren un solo día: llegar, reunirse y volverse. Esto nos ahorraría el costoso desembolso que supone alquilar una habitación de hotel. Sin embargo, si no nos queda más remedio, también existen, al igual que las aerolíneas, los hoteles low-cost. No nos referimos a hostales o pensiones de mala muerte, sino a hospedajes diseñados para gente de negocios cuyas tarifas suelen ser bastante económicas y, en algunos casos, más económicas aún si hacemos nuestra reserva a través de Internet.
También conviene que optimicemos nuestras reuniones. Lo cual no quiere decir que reduzcamos el número, sino que realmente sirvan para algo. Esto se consigue cuando los asistentes a las reuniones son aquellos que realmente son necesarios para cubrir los objetivos.
La concienciación de los empleados ha demostrado también ser un método eficaz para el ahorro. Los trabajadores deben saber que su gasto en viajes de negocios es el gasto de la empresa. Fomentar y premiar el ahorro supone un buen aliciente. Si además distribuimos entre los empleados informes sobre costes medios, esto hará que los que superen dichos costes intenten adaptarse a ellos.
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