En lo que a movimiento se refiere, pocas cosas dan tanta libertad como poseer un abono transporte: evitas los agobios del coche y aprovechas las ventajas de todos los medios de transporte, desde el cercanías y el metro, hasta autobuses y metros lígeros (o tranvías). Todo ello con sólo adquirir una pequeña identificación a principio de mes.
Abono transporte: movilidad absoluta con tarifa plana
La idea es, por tanto, disfrutar de todos los medios de transporte públicos (no incluímos, claro está, taxis) por una tarifa plana al mes.
En Madrid, por ejemplo, el precio de esta tarifa depende de la zona en la que queramos movernos. La zona centro se denomina A, e incluye toda la ciudad. Alrededor de ésta se establece una anilla que marca la zona B1, a continuación va la zona B2 y así sucesivamente.
Lo más habitual es comprar un abono con el nombre de una zona, lo cual implica que podrás disfrutar sin restricciones de todos los transportes de a partir de esa zona hacia adentro. Es decir, si compras el abono B2, tienes también acceso a las zonas B1 y A.
También existen abonos que te permiten combinar dos zonas, pero perdiendo el privilegio de las otras, por ejemplo, el B1-B2, que te permite moverte por esas regiones pero no por la zona A. Pero incluso si quieres moverte a una zona que no te corresponde, con el abono podrás ahorrar la parte del billete correspondiente a tu zona (si vas de la zona A a la B3 y tienes un abono B2, pagas sólo la parte correspondiente a la zona B3).
Abono transporte: ¿merece la pena?
Eso sí, antes de adquirir un abono cualquiera, debemos considerar primero las zonas por las que nos movemos y el uso real que hacemos del transporte público. Podemos hacer un simple cálculo del dinero que invertimos en comprar billetes de metro,de tren o de autobús, y comparar esa cantidad con el precio del abono. Si somos universitarios o vamos a trabajar en transporte público, en la mayor parte de los casos nos saldrá rentable.
Por ejemplo, un abono B2 en Madrid cuesta aproximadamente 60 euros. Si consideramos que una persona en un pueblo del B2 trabaja en Madrid, tiene que usar como mínimo el autobús regional y el metro. El primero sale a unos 2 euros y el segundo a 1. Ida y vuelta, son 6 euros al día. En 10 días, si usamos el transporte a diario (y sin tener en cuenta otros viajes, el fin de semana, etc.), habremos amortizado el abono.
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