
No te arruines en tu próximo viaje
Viajar es, sin duda, una de las mejores formas de ocio que existen, y más cuando queremos desconectar realmente de nuestra vida cotidiana. El problema es que es una actividad que suele salir cara. Si no quieres hipotecarte por estirar un poco las piernas fuera de tu ciudad, sólo tienes que prestar atención a algunos consejos.
Todo va a depender de tu situación. Los más costosos son los viajes de estancias muy largas y aquellos que se preparan en pocos días. Si actuamos con antelación, ahorraremos bastante dinero.
Ante todo, flexibilidad
Lo mejor es ser flexible con las fechas en las que quieres hacer tu viaje. Si conoces con tiempo los días que tendrás libre, te quitarás un peso de encima y podrás adaptar tus preferencias a los mejores precios.
Por ejemplo, a la hora de comprar el billete, Internet es uno de los puntos imprescindibles en los que hacer una parada. Estudia bien las distintas páginas y compara los precios. Cuanto más flexible seas, incluso con el destino, mejor para tu bolsillo. Compara precios e incluso plantéate no viajar a los aeropuertos principales de las ciudades, sino a otros con menos tráfico.
En el hotel sólo vas a dormir
Ten en cuenta que en la mayoría de viajes debes aprovechar el tiempo, así que la habitación del hotel sirve para darse una ducha, dormir y poco más. Por esto, lo mejor es acudir a hoteles baratos. Los hay de buena calidad e Internet vuelve a ser una referencia; hay que estar atento a las valoraciones de la gente que ha pasado por ellos, pueden darte una pista. Y si no están en pleno centro serán más económicos.
Los hostales o albergues son otra posibilidad; tienen inconvenientes como menor comodidad o la necesidad de compartir habitación, pero suelen incluir en el precio un desayuno bastante abundante. Si no lo incluyen, trata de negociar un ajuste de precio antes de dar el sí definitivo.
Desayuno, merienda y… poco más
Desayuna lo más que puedas y aprovéchate de tener el estómago lleno durante toda la mañana. Como el turismo desgasta, te entrará el hambre; tienes dos opciones: bien apuras la hora de la comida todo lo que puedas, cuanto más tarde lo hagas, mejor, o bien cómete algo ligero que te ayude a sobrellevar la tarde.
Después, con una buena merienda-cena a media tarde tienes para tirar unas horas más. La cena ya es cosa de cada uno, pero si el presupuesto se aprieta, algo ligero o un restaurante de comida rápida suele ser la mejor opción.
Eso sí, huye de los restaurantes. Si puedes informarte antes de viajar, vete con varios sitios recomendados para comer o cenar a buen precio.
Tarjetas de descuento
Muchas ciudades ofrecen tarjetas de descuento para el transporte público, museos y más actividades culturales o de ocio. Con ellas nos ahorraremos los costes de conocer una ciudad. Roma y Amsterdam, por ejemplo, disponen de tarjetas que nos facilitan el viaje.
En todo caso, el transporte público es la manera más barata para moverse por las ciudades, sobretodo con los abonos de transporte que suelen ofrecer medios como el metro.
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